Mis mejores deseos para todos en el Santiago de
este recién estrenado 2019. La verdad no arrancamos tan mal en comparación
a otros años. Es cierto que los llamados “gatillos alegres” le volvieron a dar
gusto al dedo disparando torrentes de balas al aire, sin esperar el filo de la
medianoche del
día 31.
Pero con todo ello, a reserva de que algún caso no haya salido a la luz, el
saldo en nuestra capital fue blanco. En el sur del estado hay un herido por bala perdida.
Hay novedades que la democracia nos ha traído y que estrenamos
con cierto ruido y quizá en no pocos con cierta dosis de incertidumbre,
incredulidad y enojo en quienes se sienten afectados. Me refiero a las acciones
inéditas del Congreso del Estado que ha transitado de ser un Poder subordinado
al Ejecutivo durante un siglo a recuperar su autonomía tal como la diseñó el
Constituyente de 1917 a nivel federal y en 1922 nuestra soberanía local.
Y cuando esto sucede “brinca la liebre”.
Ahora no sólo hay dos visiones respecto al uso del presupuesto
de egresos, hay tres. La mayoría de Morena en el Congreso local considera que
debe prevalecer el principio de austeridad republicana en el uso de los
recursos públicos y, pero en el Poder Ejecutivo y en el Poder Judicial
prevalecen la vieja idea de los privilegios aunque prive una crisis en las
finanzas públicas y haya necesidades sociales que no admiten demora en su
solución, como lo hizo saber muy claro el comportamiento electoral del pueblo
el día primero de julio de 2018.
¿Por qué la idea de austeridad republicana no permea a los otros
poderes públicos? Porque en ambos el origen de sus personeros está en el viejo
régimen, que se distinguió en priorizar al Estado por encima de todo y que fue
alejándose de la sociedad al estrechar lazos con el capital extranjero y las
élites privilegiadas del país. El resultado fue la hipoteca de los recursos
nacionales, el endeudamiento enfermizo como recurso emergente para alimentar el
creciente gasto público y a la omnipresente corrupción a todos los niveles de
gobierno.
Se cree aún por esos personeros que representan el pasado que es
no sólo posible, sino legítimo, seguir viviendo en el boato, aunque ello
condene al 53 por ciento de los mexicanos a la
pobreza. No hay razón jurídica o moral para distraer grandes recursos públicos
hacia el lujo de las oficinas o hacia el renglón de la publicidad (el
maquillaje al que los gobiernos apuestan cuando sus acciones no resuelven los
problemas centrales). Cómo ignorar que los trabajadores de la salud, los
discapacitados, los desplazados de la violencia, las viudas de policías y los
familiares con desaparecidos no cuenten con los recursos que les permiten
sobrevivir en mejores condiciones y atender las urgencias que sector tiene.
Es bueno comentar que ese espíritu solidario que se manifestó
ante el paso de la caravana de centroamericanos que marcharon hasta la frontera
norte, de alguna se opacó ante la actitud de rechazo
de la autoridad municipal de Tijuana y la de no pocos compatriotas que en esa
ciudad fronteriza (forjada a base de una permanente inmigración), ofendieron de
palabra y hechos a los centroamericanos. Pero el Juez primero de distrito en
materia de amparos y juicios federales del XV circuito de Tijuana, le recordó
al presidente municipal de esa ciudad que aspira a llevar el apellido Flores
Magón, que nuestro marco Constitucional no puede admitir declaraciones ofensivas
en contra de los migrantes centroamericanos y que la policía municipal no debe
presentar ante las autoridades migratoria a los detenidos por faltas de
carácter administrativo. Esa acción da lustre a nuestras leyes y dignifica la
tradición solidaria del pueblo mexicano.
Este año 2019 nos impone retos que seguramente buscaremos
alcanzar: los desplazados de la violencia deben encontrar solución a sus
problemas centrales; los familiares con desaparecidos,
bajo la experiencia acumulada, el respaldo social y un marco legal más
favorable a su causa, seguramente resolverán muchos de sus problemas y
obligarán a tomar medidas para detener la maligna práctica de la desaparición
forzada; y el torrente femenino, con el concitado apoyo de muchos hombres,
deberá poner efectivos diques a la violencia contra la mujer. La cultura de los
derechos humanos toma una forma más definida y acorde a los nuevos tiempos que
vive Sinaloa y México. Vale.
Profr. Oscar Loza Ochoa
Comisión de Defensa de los Derechos Humanos en Sinaloa/Jesús G. Andrade #475 Desp. 8/Culiacán, Sin./CP 80000/ Tel. (667) 712.56.80/oscar.lozao@gmail.com